martes, 8 de febrero de 2011

LA CONTAMINACIÓN SÓNICA O ACÚSTICA‏

No solo existe en nuestro medio ambiente un elevado índice de contaminación a nivel de los suelos, el agua, el aire, entre otros.

También surge la contaminación sónica o acústica, recordemos que la acústica es la parte de la física que trata del sonido y que este es la sensación producida en el órgano del oído. La contaminación sónica o acústica es un problema que afecta a todos los seres humanos y se concentra principalmente en zonas urbanas.

Este tipo de contaminación es responsable de las alteraciones del organismo como son: los nervios, el vértigo, reducción de la capacidad visual, alteración del ritmo cardíaco, insomnio y consecuentemente afecta la capacidad física y mental.

La contaminación sónica o acústica también puede provocar serias lesiones en el oído en una continua exposición de sonidos a niveles no recomendables.

Este tipo de contaminación lo encontramos en aparatos de aires acondicionados, los cuales emiten ruidos infra-sónicos y sus ondas atacan directamente al cerebro causando dolor de cabeza, náuseas y pérdida del equilibrio, entre otros efectos.

Es conveniente que sepamos que la intensidad del sonido es medida en Decibeles (DB), cuyos límites audibles están entre cero decibeles (0 DB) y 120 DB (120 decibeles).

Un decibel es el sonido más débil que puede ser escuchado por el oído humano en un ambiente silencioso, 70 decibeles es un poco pesado y 120 decibeles es un poco pesado y 120 decibeles ya provoca un estímulo doloroso.

El índice medio de ruido no perjudicial para el ser humano es de 70 decibeles. Debemos destacar que en nuestra sociedad y en la de países en vías de desarrollo reina un nivel de anarquía en cuanto a regular la contaminación sónica, o lo que es lo mismo la contaminación sonora o auditiva aún cuando hay leyes que deberían poner orden, no existe voluntad a nivel gubernamental para hacerlas efectivas.

También tenemos los llamados colmadones que lejos de brindar un servicio a la comunidad, lo que hacen es perturbar abusando en el uso de nivel de volumen de sus aparatos de música, y son tener consideración y respeto por las personas que se encuentran en la zona.

Algunos centros de diversión tampoco tienen un mínimo grado de consideración con las personas que viven en la periferia, los cuales no pueden conciliar el sueño en toda la noche.

A todo esto también se suma los motoristas y pasoleros y a veces los vehículo de 4 ruedas que de forma irresponsable transitan por las calles con ruidos estruendosos y tormentosos; notando la mirada indiferente de las personas que tienen el deber de ponerle coto a este problema, pues, existen leyes que deben ser aplicadas pero lamentablemente no existe la voluntad a nivel gubernamental que ampare y proteja la salud de nuestro querido pueblo.

Plasmo en este artículo el teléfono de la unidad de antirruido de la policía nacional: (809)533-1411 Extensión 5036 (Santo Domingo).

¡El ruido contamina y enferma!

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